“Empoderarse”: nuestra responsabilidad

Las mujeres a lo
largo de la historia hemos pasado de ser grandes diosas, dueñas de nuestros
actos, nuestro cuerpo, nuestros sentimientos, nuestros hijos…. Al más absoluto
sometimiento. Con el paso del tiempo se nos ha ido educando hacia la
obediencia, “domesticadas” hasta tal punto que no nos reconocemos.
Nos alzamos a
reivindicar un feminismo mal entendido, en realidad imitando el modelo
masculino y renegando de nuestra esencia, invisibilizando aquello que en su momento
nos hacía poderosas: nuestra capacidad de parir, alimentar y criar a nuestros
hijos.
Todo aquello
relacionado con la sexualidad femenina, en tiempos de patriarcado se ha
convertido en algo malo, sucio, peligroso y para lo que por lo visto no estamos
capacitadas, además para grandes multinacionales de la puericultura esto ha
sido campo de cultivo.
Ya no parimos
nosotras, nos hacen el parto, porque eso de parir en cuclillas y con dolor es
de trogloditas.
Ya no alimentamos a
nuestros hijos, nos dicen cómo y con qué hacerlo, que por supuesto no es la
leche de nuestros pechos, por lo visto la naturaleza que nos a mantenido
durante toda nuestra existencia sobre la faz de la tierra se ha debido volver
idiota.
Ya no sabemos criar
a nuestros hijos, nos dicen cómo hacerlo porque no tiene nada que ver con
escuchar a nuestro instinto, eso son tonterías.
Así que de esta
forma llegamos a nuestra maternidad, infantilizadas, inseguras, llenas de
miedos y dudas y habiendo perdido nuestro círculo de mujeres, nuestra tribu,
nuestro referente.
Por eso, algo para
lo que supuestamente no debería hacer falta prepararse como el embarazo, el
parto y la lactancia, puesto que es parte de nuestra fisiología y naturaleza,
hoy en día se hace necesario.
Prepararse,
informarse…. es decir: responsabilizarse. En esta ocasión está en nuestras
manos no sólo nuestro bienestar sino el de nuestro bebé, su óptimo desarrollo
físico, mental y emocional depende de nosotras, puesto que empieza ya en el
útero.
Debemos
“empoderarnos” y eso significa pasar a la acción, y contar con todos los
recursos de los que disponemos para ello, personales, sociales o profesionales.
Como a mí me gusta
decir, debemos coger las riendas de nuestra maternidad, con responsabilidad y
sabiendo lo que implica, sin miedo a reconocer nuestras fortalezas y nuestras
limitaciones, sin miedo a pedir ayuda, porque hacerlo forma parte del proceso
de “empoderamiento”.
Ruth Giménez.

facebook.com/rugima
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