¿Eres resiliente?

Puede que pienses que solo las personas que han sido capaces de superar tragedias terribles o las que han conseguido logros extraordinarios son resilientes, pero no es así. La resiliencia, a la que dedicaré las próximas semanas, es un rasgo de carácter común. La gente con vidas normales es, normalmente, resiliente, pues es una capacidad del ser humano muy adaptativa. Seguro  que tu eres resiliente aunque no lo hayas pensado hasta ahora, y además, vamos a trabajar, como te decía, para que aumentes esta capacidad.

¿Qué eres capaz como persona resiliente de hacer? 

  • Puedes hacer planes para conseguir tus objetivos. El diseño estratégico para lograr esos objetivos es realista y se dirige a cosas que puedes conseguir (o que ya has conseguido).
  • Tienes una visión de ti misma coherente, conoces tus habilidades y capacidades y tienes confianza en que puedes ponerlas en marcha cuando te hace falta.
  • Has enfrentado problemas en el pasado y sabes que, cuando lleguen en el futuro, de nuevo buscarás soluciones que te harán superarlos.
  • Cuando sufres frustración o un revés no te ves sobrepasada por la rabia o la angustia, las sientes, las reconoces, las manejas y las encauzas para convertirlas en motores, no en emociones desbordadas que hagan daño a otros o a ti misma.
  • Has tomado decisiones difíciles para alejarte de personas o entornos tóxicos e incluso puede que hayas llegado afrontar relaciones abusivas en tu familia o pareja, dejándolas atrás o poniéndoles límites
  • Has sentido amor, compasión y has hecho cosa por otros de forma altruista.
  • Sabes que tu vida tiene sentido, que hay un propósito en lo que haces, que mejoras el mundo con pequeñas acciones (o grandes acciones).
  • Te cuidas buscando como mejorar tus hábitos de salud, nutrición, ejercicio e incluso tu apariencia.
  • Eres capaz de analizar racionalmente los datos en una situación dada y tomar decisiones correctas basándote en ellos.
  • Te has esforzado siendo persistente y manteniéndote enfocada para lograr objetivos en tu pasado.
  • Has creado y mantenido relaciones personales y sociales, trabajando para solucionar los conflictos con asertividad y empatía.

Todo eso, que has experimentado en mayor o menor medida, te hacen una persona resiliente. Puede que haya aspectos que debas mejorar, ¿sabes decirte cuáles son los que debes desarrollar?

Todos hemos experimentado pérdidas, traiciones, engaños, duelos, retos y problemas. Y la mayoría de las veces los hemos conseguido superar. Ser resiliente no es algo mágico que nos permita pasar por encima del dolor o el miedo o la pérdida siempre con una total paz interior, sino que radica en la capacidad de enfrentar esas cosas con optimismo, confiando en solucionarlas, buscando aprendizajes y enfocándonos en hacer de esa vivencia algo que nos haga crecer y no hundirnos. Pasar angustia es una forma de entrenamiento que nos ayuda a afrontar la siguiente crisis vital (que sin duda llegará) con más confianza.

Ahora mírate. Estoy segura de que has demostrado una gran capacidad de recuperación en situaciones muy negativas. Has caído, has perdido, has sido derrotada, has encontrado momentos en los que te sentías sin ánimos ni fuerza. Pero esos eventos no acabaron contigo. Ahora tienes más experiencia y fortaleza. Y sabes que las dificultades se vencen y que la vida puede mejorar de forma sorprendente si te levantas. La vida no es siempre fácil, hay altibajos, tú lo sabes y lo asumes. Y sigues adelante.

Mireia Long

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