¿Priorizas siempre antes la obligación que la devoción? Mal hecho.

La mayoría de nosotras suele dividir su tiempo en dos clasificaciones: trabajo y tiempo libre, y tras años de hacerlo así yo también, llegué a la conclusión de que era una fórmula que no me funcionaba. De hecho es una fórmula que a mí me acabó llevando a lo que se conoce como “Burnout”, a quemarme, a drenar mi energía y acabar agotada y con un rendimiento muy bajo.

Desde pequeñas nos inculcan que primero va la obligación y después la devoción. Por lo tanto, hasta que no acabes todas las tareas que debes realizar no puedes pararte a hacer cosas que realmente te gustan, te encantan y te nutren por el simple hecho de hacerlas, cosas que son para tu disfrute personal y poco más. ¿Qué sucede? Que apenas queda tiempo para ese tipo de cosas. Siempre hay trabajo que hacer, siempre hay algo que atender, al final no queda tiempo libre para aquello que realmente quieres hacer. De hecho, ayer mismo en una conversación en Telegram, en un chat al que soy asidua un chico comentaba que no le quedaba tiempo para una de sus aficiones entre trabajo, desplazamientos, obligaciones familiares, etc. Y este chico trabaja para otra persona, es decir, con un horario fijo que hace que cuando salga de allí no tenga por qué seguir trabajando. Pero ¿qué nos pasa a nosotras, emprendedoras? Que trabajamos para nosotras, que nuestro proyecto es muy importante y nuestros clientes son personas prioritarias en nuestra vida. Así que muchas veces trabajamos y trabajamos sin darnos un respiro. Si a las tareas absolutamente inacabables que van surgiendo en nuestros proyectos añadimos las obligaciones que supone atender a tu familia, obligaciones que a veces adquirimos con la parentela más extensa o con cuestión sociales de nuestro vecindario, el colegio de los niños, amistades, etc. ¿Cuándo tienes tiempo para ti? Probablemente nunca. ¿Por qué? Por que primero va el trabajo y la obligación y luego la devoción, y la devoción, la diversión, no llega jamás. 

¿Y si hay otra forma de clasificar el tiempo y de organizarnos? El tiempo es TIEMPO, sólo eso. Y por lo tanto no tienes por qué hacer primero lo que se supone que es trabajo y esperar a ver cuándo puedes dedicarte a un hobbie o a algo que te encanta. ¿Qué pasaría si empezaras tu día dedicando una hora a pintar al óleo cada día antes de empezar tu jornada laboral? ¿O leyendo 15 minutos de una novela que te emociona y encanta? ¿Qué podría pasar si incluso trabajando para ti establecieras unas horas “de oficina” en las que con un temporizador en mano y de forma enfocada trabajaras en tu proyecto y que al sonar “cerraras el chiringuito” hasta mañana por que asumes que necesitas reenergizarte y cuidarte para no acabar quemada?

Probablemente lo que sucedería es que vivirías mejor. Que si mañana llega el Tsunami y se nos come a todos morirías más contenta que habiendo estado trabajando 14 horas diarias, o incluso más, atendiendo a tu familia y resto de obligaciones, durmiendo 5 horas al día y sin haber dedicado tiempo a casi nada de lo que te encanta. 

¿Cómo podemos optimizar el tiempo de que disponemos? Priorizando, agendando y luchando contra la procrastinación. 

Para priorizar, elige una o dos cosas que sean las más importantes para ti y esas dos hazlas a diario antes de todo. Tanto en tu vida personal como en tu trabajo. Por ejemplo, en tu familia, si para ti lo más importante es la comunicación con tus hijos, levántate con suficiente tiempo para poder sentarte a desayunar con ellos en una mesa relajadamente y charlar antes de que cada uno empiece con las obligaciones de su jornada. Después entre carreras para llegar a tiempo al colegio, extraescolares, tareas, etc, a veces no queda tiempo en el día o estáis agotados e irritables. Prioriza las mañanas con ellos. En tu trabajo, si sabes que has de entregar un servicio concreto a un cliente pasado mañana, haz eso antes que nada. No abras el correo, no abras las redes, no hagas nada de nada hasta que no hayas terminado primero con esa tarea importante que además te eliminará una gran carga mental de encima y te asegura avanzar como deseas. En tu vida personal ¿qué necesitas priorizar ahora mismo? ¿Tu salud, tu bienestas emocional, tu alegría? ¿Qué actividad te encantaría hacer? Elige algo que te haga sentir bien y empieza el día con esa actividad.

En mi opinión la devoción va antes que la obligación, por que te nutre a muchos niveles y hace que seas más productiva. Y sí, después de la obligación también mereces dejar otro espacio para ti. Cierra tu ordenador a la hora que tú misma has acordado y dedícate a cosas que te hagan feliz. Juega con tus niños, queda con amigas, acude a clases o actividades que te inspiren. ¡Vive! Trabajamos para vivir, no vivimos para trabajar, y a veces se nos olvida. 

Azucena Caballero

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