La normalidad del mal

No me gusta comentar la actualidad o el futuro a corto plazo. Pienso, como historiadora, que mis análisis deben ser más globales y enfocarme en la mentalidad de una sociedad.

Los festejos de la libertad en Madrid solo son una muestra más de lo que me machaca el corazón.

Nuestra sociedad favorece la proliferación, el contagio, la impunidad y la normalización de conductas narcisistas. Los propios valores sobre los que asienta, aquello que se considera justo o deseable, provocan que lo que no es del todo humano lo sea.

La más clara de las conductas que señalan a los narcisistas es la despersonalización del otro. El uso y el abuso de otros es lo que determina al narcisista a tomar las dañinas acciones que toma.Y eso se ha convertido en algo casi habitual. Personas «decentes» que no se horrorizan ante las injusticias, los abusos, la trata de humanos, la negación de derechos fundamentales como son la vida, la dignidad o la libertad a quienes no sean de tu país e incluso mantienen, con orgullo, su pertenencia a esa manera de ver el mundo.

Pero no solo es política. Todo es política desde el momento en el que es imposible vivir al margen de la sociedad o de cruzarse con un narcisista.

Es común leer y escuchar comentarios que convierten a otros seres humanos en cosas, sin alma, sin reconocimiento de su dignidad, su sufrimiento o sus derechos humanos.La impunidad de conductas de acoso (sea en la escuela, el trabajo, en la familia, en las redes o en la calle), vejación, instrumentalización, odio, negación de dignidad, descubrimiento de cuestiones íntimas, burlas hirientes, culpabilización de la víctima, agresiones disimuladas o incluso directas, termina normalizando lo que no es normal, lo que es indigno y falto de ética. La justicia se ve desbordada y, además, no siempre es acertada, por decirlo con suavidad.La imposibilidad de conseguir suficiente protección, demostración y condena permite que los narcisistas se sientan poderosos, y contagien a otros esas conductas: sea a personas con problemas de autoestima, psicológicos, falta de inteligencia suficiente o de empatía para distinguen lo que es moral de lo que no lo es.

Lo vemos en los colegios en los que se tapa y se oculta el acoso. Lo vemos en los juzgados con madres que sufren una continua persecución de sus verdugos. Lo vemos hasta en la televisión orquestado y aplaudido por comentaristas, periodistas de tres al cuarto y una parte de la población que consume esta telebasura sin ninguna capacidad crítica más allá de la latente misoginia.Esa sociedad narcisista que valora ser «famosete» o tener determinado aspecto físico considerado esta década como atractivo lleva , al final, unido el consumo de alcohol, drogas, medicamentos con o sin receta, que tratan de tapar la horrible desgracia que es haber perdido el alma y no poder gritar la soledad y el miedo que se siente. Perdidos, dañados, sin rumbo, los humanos de esta sociedad perturbada y egoísta, se encuentran con el espejo terrorífico y buscan huir, donde sea, culpando a otros, tomando anestésicos para su dolor, atacando o dañándose, o sencillamente, siendo indiferentes al dolor ajeno.

No soy optimista.

No espero demasiado.

Vivo en mi isla lejos de todas las.rutas y desde ahí, sigo construyendo, como monje, un espacio de seguridad y búsqueda del conocimiento en paz.

Mucho es.

Ojalá supiera más y pudiera hacer más.

Cuidad de vuestros niños y vuestras niñas, que no normalicen el mal.

Mireia Long

¿Sabes cómo es una mujer realmente empoderada?

En nuestra clase gratis te vamos a enseñar las 4 claves que hacen que cualquier mujer se empodere y tome las riendas de su día a día y disfrute de ser quien verdaderamente es.

Deja un comentario

La normalidad del mal

No me gusta comentar la actualidad o el futuro a corto plazo. Pienso, como historiadora, que mis análisis deben ser más globales y enfocarme en

Read More »

Todos saludan a los vecinos

En España se denuncian unas 1500 violaciones al día, posiblemente 1 de cada 10 (si comparamos con cifras de países desarrollados donde denunciar una violación

Read More »

La Guerra Interminable

La primera regla de la NO VIOLENCIA es no dejar que te violenten y denunciar con voz clara y rotunda la violencia que sufres o

Read More »

Salvación y feminismo

5 mujeres estranguladas en Valencia y no pasa nada. Una madre separada de sus hijas y ellas entregadas al maltratador y abusador. La ONU dice

Read More »

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies